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    PLEBISCITO  Y PROCESO CONSTITUYENTE

 

“Esperamos con interés el desarrollo de relaciones más plenas que conduzcan a una común misión, ministerio y testimonio en Chile”

Como Iglesia Episcopal Anglicana de Chile,  abogamos `por la igualdad y mismos derechos para todos los ciudadanos de nuestros país. No podemos discriminar al que piensa distinto, es necesario eliminar las malas formas de privilegiar a algunos en desmedro del bienestar de otros, en el derecho y respeto por la forma de vivir y pensar de las minorías, en la libertad de expresión y dar a conocer lo que pensamos sin temor, en una educación justa y de calidad para todos los chilenos, un sistema de salud igualitario para todos sin importar el nivel socio económico ni la cuna, en  jubilaciones justas para todos los que entregaron su vida en pos de este país en forma igualitaria sin diferencia de clase social, queremos un país justo y solidario, creemos en la libertad de decisión sobre nuestro cuerpo.

Por lo anterior no queremos más abusos de las diversas instituciones que lideran nuestro país, no más jubilaciones injustas, educación elitista, queremos libertad de pensamiento, terminar con delitos de colusión, abusos de las grandes élites en función de los intereses y de las acciones de quienes tiene el poder económico del país.

Este es el momento de trabajar también por la justicia, para abogar por soluciones más substanciales a largo plazo, que creen un programa de lucha contra la pobreza que todos podamos apoyar. Vamos a seguir alentando para que se satisfagan las necesidades inmediatas de las familias más pobres de nuestro país y centrarse seriamente en la reducción de la pobreza. Debemos continuar abogando por un empleo decente y por una mejora de nuestra red de seguridad social - y continuar garantizando que todos tengan la oportunidad de acceder a ambos. El trabajar juntos en cuestiones de pobreza y justicia económica, debe ser nuestro pilar fundamental.

Somos dolorosamente conscientes de los problemas de la inmigración y de las personas que carecen de estatus legal de inmigración a lo largo de todas las fronteras. En nuestro propio contexto, somos conscientes de los que han emigrado a nuestro país a unirse con sus familias para trabajar o buscar refugio de la persecución o de la violencia. Innumerables familias están separadas por rigurosas leyes de inmigración. Como cristianos, estamos obligados por la vida y las enseñanzas de Cristo a acoger al extranjero como vecino, y a servir, como Cristo lo hizo, a los que están marginados. 

Tenemos la obligación de ser parte de las transformaciones que los nuevos tiempos nos exigen como parte de una sociedad, con participación ciudadana, debe ser un compromiso con la justicia y la paz.  Jesús dijo: “No se puede echar vino nuevo en odres viejos porque entonces los odres se revientan, el vino se derrama y los odres se pierden, sino que se echa vino nuevo en odres nuevos y ambos se conservan” (Mateo 9:17).

O cuando compramos una casa vieja es mejor echar abajo todo, incluidos sus cimientos y volverla a construir desde cero, ya que reparar una casa vieja es más costoso a largo plazo y sus cimientos son débiles y gastados, en cambio al construir una casa nueva sus cimientos son firmes y seguros para comenzar a construir sobre ellos.

Por eso creemos necesario hacer una Nueva Constitución, basta de pequeñas modificaciones que durante estos 30 años solo nos han hecho creer que todo mejora y cambia, pero que en la realidad solo ha logrado aumentar la gran brecha socio económica injusta existente en nuestro país.

Como Cristianos, somos partidarios de los mandamientos y principios de Dios, que están contenidos Su Palabra en la Santa Biblia y para quienes creemos en él y hemos rendido la vida a Dios tenemos la conciencia de  ser parte de la vida  de este Chile. La iglesia está separada del Estado, por lo que no podemos oponernos y estar en contra de los que promueven ideologías con las que no Concordamos, como bien dijo Jesús “ Dar al cesar lo que es del Cesar y dar a Dios lo que es de Dios (Lucas 20:25).  Si bien no tenemos comunión con tales ideologías, como cristianos tenemos el deber de tolerar, respetar y aceptar las formas de pensar y actuar de los que son y piensan distinto.

El Señor Jesús vendrá en el día postrero a buscar una iglesia constituida por ovejas y no por cabritos (Mateo 25:32). ¿A que nos referimos con esta afirmación? Las ovejas son como su Señor, manso y humilde de corazón que aun cuando las llevan a la muerte guardan silencio y aceptan su destino; a diferencia de los cabritos que son gritones, escandalosos que levantan polvo, cuando se ven amenazados, así mismo la iglesia de Cristo se ha visto invadida por seudos cristianos que con su comportamiento, son como los cabritos, realizando marchas, protestas y destruyendo todo aquello que piensa distinto, alejándose verdaderamente del pensamiento de Dios.

La iglesia debe respetar el pensamiento de los gobiernos, ya que cada uno tiene su proyecto definido. No puede intervenir y obstaculizar el funcionamiento de los Poderes del Estado, así como el Estado no deben inmiscuirse en las directrices de la iglesia, cada uno debe respetar sus espacios. Sin embargo, no nos podemos abstraer del sufrimiento que se produce en nuestro pueblo todas aquellas  decisiones erradas que toma el gobierno, somos parte de esta sociedad, la cual debemos construir en conjunto.

Dentro de la iglesia de Cristo, existe un gobierno (el reino de Dios) los que estamos dentro, debemos respetar y tolerar al gobierno del hombre sin inmiscuirnos en sus propias decisiones, aceptando y orando por las decisiones que ellos tomen, siempre y cuando estas no menoscaben al conjunto de nuestras comunidades.

Como cristianos, estamos llamados a no criticar y condenar (Lucas 6:37) las actitudes que se realizan fuera de la iglesia, al contrario, estamos llamados a predicar el evangelio (Marcos 16:15-18) ¿y que es el evangelio? No es más que dar una buena noticia……que es la salvación del mundo por medio de la sangre preciosa de Nuestro Señor Jesucristo, derramada en la cruz del calvario, para el perdón de todos los pecados de la humanidad, esa es la buena nueva que debemos dar a conocer.

Colocamos nuestra confianza y esperanza en Cristo, que nos ha conducido hasta ahora en estas relaciones. Con audacia nos lanzamos ahora a una época de abrir nuevos caminos, de sembrar más semillas y atenderlas con el Espíritu de una auténtica asociación en el Evangelio. Con humildad, le ofrecemos todo nuestro trabajo al Señor, en la esperanza de que nos lleve y a todos nuestros hermanos y hermanas en Cristo hacia una realización más plena de esa unidad por la que él ora.

Por lo tanto, lo que más se asemeja al pensamiento de un buen cristiano es apoyar los cambios que traigan consigo la igualdad, libertad y tolerancia hacia nuestros hermanos, por lo que, para ello es necesario APROBAR la creación de una nueva carta magna, para dirigir los nuevos ideales de nuestra patria.

Queremos crecer en diálogo, en compartir en oración y sobre todo en esperanza y justicia", que Jesús sea ejemplo iluminador para hacer de nuestras familias y nuestro país un lugar donde cada uno se sienta acogido, aceptado y valorado. Los Invitamos a todos a votar en conciencia y libertad.

 

Revdo Jorge Omar  Silva Flores                Revdo Gerardo Vásquez Merino   Mons Juan Carlos Pradenas Toledo       Mons Patricio Viveros Robles

Secretario General & Canciller                        Administrador Diocesano                  Obispo Diocesano                                     Arzobispo

                             

                                                 

 

 

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